jueves, 9 de septiembre de 2010

Fayad prepara la infraestructura para un Estado palestino

  • Todo listo para la conformación de un estado palestino en territorio israelí
  • La culminación del proceso actual de paz supone la entrega de territorio por parte de Isarel a la Autoridad Palestina
  • La entrega de territorio por parte de Israel marca el inicio de los últimos siete años de nuestra era
  • El rapto de la iglesia se produce poco antes o poco después de la firma de este pacto de "paz y seguridad"
El Primer Ministro de la Autoridad Palestina, Salam Fayad, está forjando las bases económicas e institucionales de un futuro Estado soberano para el verano del 2011, independientemente del resultado del nuevo diálogo de paz con Israel.

El plan de Fayad tiene como objetivo levantar las instituciones y sanear la economía con vistas al establecimiento de un Estado palestino, es decir, preparar su llegada en vez de esperar a que sea declarado.

La meta es concluir el próximo agosto, apenas un mes antes de la fecha tope que se dieron israelíes y palestinos la semana pasada en Washington para alcanzar un acuerdo que suponga la creación de un Estado palestino.

"Se trata de transformar la idea de establecer un Estado palestino en una realidad sobre el territorio que no pueda ser ignorada", explicó recientemente Fayad, ex empleado del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y que se entrevistó recientemente en Madrid con el Presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero.

En la primera parte del plan, la Autoridad Palestina (AP) ha construido 16 carreteras y pavimentado 40, edificado 34 nuevas escuelas y ampliado otras 23; abierto 11 nuevas clínicas y ampliado otras 30, además de plantar 370.000 árboles, según la oficina de Fayad.

Las cifras macroeconómicas avalan el esfuerzo, con un crecimiento del 7% en la primera mitad del año y una reducción del desempleo del 20 al 18% entre el último trimestre de 2008 y el de 2009, según datos del Banco Mundial.

"Existe una recuperación, pero no queremos exagerar. De momento tratamos de salir del profundo agujero en el que nos encontrábamos", matiza Mohamad Mustafa, asesor económico del Presidente de la AP Mahmud Abás y presidente del Fondo Palestino de Inversiones.

El Gobierno palestino tiene además que afrontar un déficit de 1.200 millones de dólares, fruto del incumplimiento de compromisos por parte de los donantes internacionales, sobre todo los países árabes, explicó Fayad la semana pasada.

Consciente de la fragilidad que genera a las arcas palestinas la dependencia del exterior, el Primer Ministro se ha marcado como objetivo prescindir en 2013 del apoyo foráneo a los presupuestos.

El hueco se compensaría con un aumento de la recaudación fiscal (que ya ha logrado aumentar en un 20%) y una reducción de los gastos operativos.

De momento, a partir de octubre se acabaron los coches y teléfonos móviles gratis para algunos funcionarios, algo que, además de agujerear las cuentas públicas, ayudaba bien poco a limpiar la imagen de corrupción y clientelismo que pesa sobre la AP.

Los logros de Fayad son apreciados por una parte importante de los palestinos y aplaudidos sin cesar por la comunidad internacional y hasta por el Presidente Shimón Peres, que los compara con los de David Ben Gurión en la preparación del Estado judío antes de 1948.

Sin embargo, entre el coro internacional que canta al unísono las virtudes de Fayad han surgido algunas voces disonantes.

Una de ellas es el centro de estudios estratégicos Carnegie Endowment for International Peace, que subraya que "la comprensible admiración por Fayad y sus esfuerzos por reconstruir Cisjordania oscurecen una peligrosa regresión en la democracia y los derechos humanos".

"Con la ambiciosa fecha límite casi medio completada, ¿los palestinos están más cerca de obtener un Estado? Desgraciadamente, no. De hecho, están más lejos", señalaba en un informe del pasado junio.

Más allá del debate sobre los logros, que no afectan a Gaza porque está bajo control de Hamás, los obstáculos al movimiento, control del acceso a puertos, aeropuertos y agua, dominio administrativo del 60% de Cisjordania y la supuesta red burocrática de la ocupación israelí impiden el nacimiento de una economía palestina competitiva.

"Mientras exista la ocupación, poco podemos hacer", reconoce Mustafa.

El Banco Mundial admite que "el crecimiento económico reciente no será sostenible sin un crecimiento impulsado por el sector privado, que depende de la reducción de las restricciones al acceso y al movimiento dentro de Cisjordania".

En este sentido, se cita como ejemplo la preparación del terreno para la urbanización de Al-Rihan, cerca de Ramala, que normalmente hubiera llevado 25 días pero necesitó 200 porque no se podía emplear dinamita, ya que debido a los atentados suicidas en su territorio, durante la denominada "Segunda Intifada", Israel prohíbe la entrada de material explosivo en Cisjordania.

La periodista israelí Amira Hass, una voz crítica tenaz del Estado judío, opina además que la construcción de nuevas carreteras por la AP refuerza supuestos planes de Israel, al dejar casi dos tercios de Cisjordania para la expansión de las colonias judías y "crear una ilusión de soberanía palestina sobre los restos".

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