martes, 26 de octubre de 2010

Israel se declara afectado por las conclusiones del sínodo de Obispos

  • Alianza de la "gran ramera" con los "Filisteos"(Palestinos) e "Ismaelitas"(Árabes)
  • El sínodo respalda la solución de dos estados



"Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación... estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro." (Apocalipsis 17.1-6)

"Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer" (Siete colinas sobre las cuales se funda Roma). (Apocalipsis 17.9)


Los obispos católicos apelan a la comunidad internacional y, en especial, a Naciones Unidas para que pongan fin, mediante la aplicación de las resoluciones de su Consejo de Seguridad, a la ocupación israelí de los "diferentes territorios árabes".

Ésta es la principal conclusión que recoge el mensaje final del Sínodo para Oriente Medio que congrega en el Vaticano desde el pasado 10 de octubre a 185 obispos y que clausurará el papa Benedicto XVI.

En el texto, divulgado por la Santa Sede y que rechaza el recurso a la Biblia para justificar las "injusticias", los obispos participantes en el Sínodo, de los que 101 provienen de Oriente Medio, expresan su esperanza para que la solución "dos pueblos, dos estados" para israelíes y palestinos se convierta en una realidad.

"Los ciudadanos de los países de Oriente Medio apelan a la comunidad internacional, en particular a la ONU, para que trabaje sinceramente en una solución de paz justa y definitiva en la región y esto a través de la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad y de la adopción de medidas jurídicas necesarias para poner fin a la ocupación de los diferentes territorios árabes", reza el texto.

"El pueblo palestino podrá así tener una patria independiente y soberana y vivir allí en la dignidad y la estabilidad. El Estado de Israel podrá gozar de paz y de seguridad dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas", prosigue.

En el mensaje, que contiene un apartado titulado "Cooperación y diálogo con nuestros conciudadanos judíos", se apuesta por una paz sincera, justa y definitiva" en Oriente Medio y se reconoce el "sufrimiento e inseguridad" que viven los israelíes, pero también los palestinos.

"Somos conscientes del impacto del conflicto palestino-israelí en la región, sobre todo en el pueblo palestino, que sufre las consecuencias de la ocupación israelí, la falta de libertad de movimiento, el muro de separación y las barreras militares, los prisioneros políticos, la demolición de casas, la perturbación de la vida económica y social y los miles de refugiados", indica el texto.

"Todos nosotros somos interpelados por la palabra de Dios. Ella nos invita a escuchar la voz de Dios, que nos habla de paz. Pero no está permitido que se recurra a posiciones teológicas bíblicas para hacer de ello un instrumento para la justificación de las injusticias", añade.

Los obispos, que condenan el antisemitismo, el "anti-cristianismo" y la "fobia al islam", esperan que, con el "diálogo continuo" que existe entre la Iglesia Católica y la Judía se pueda actuar para "poner fin al conflicto político que no deja de separarnos y de perturbar" la vida en la zona.

Expresan además su "preocupación" por el hecho de que se produzcan iniciativas unilaterales que puedan cambiar la demografía y el estatuto de Jerusalén como "patrimonio religioso para cada una de las tres religiones: judía, cristiana y musulmana".

"Dios nos quiere juntos, unidos", apuntan los obispos, quienes expresan su solidaridad con los cristianos iraquíes y esperan que "Irak pueda poner fin a las consecuencias de la guerra asesina y restablecer la seguridad que proteja a todos sus ciudadanos, con sus componentes sociales, religiosas y nacionales".

El Sínodo para Oriente Medio pide además "a los gobiernos y a los responsables públicos" de la región que frenen la "hemorragia" de cristianos que emigran de la zona por la inseguridad que sienten.

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