lunes, 15 de noviembre de 2010

Hezbollah: Estamos listos para otra guerra con Israel

  • Suenan los tambores de guerra
  • Un conflicto bélico de insospechadas proporciones parece inevitable


El máximo líder del grupo chií libanés Hezbollah, jeque Hasan Nasrallah, amenazó con "cortar la mano" de quienes intenten detener a miembros de su organización por su presunta implicación en el asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri.

"Cortaré las manos que se dirija contra uno solo de ellos (miembros de Hezbollah)", afirmó Nasrallah en una videoconferencia transmitida desde su escondite por las televisiones libanesas, como viene siendo habitual en él.

El clérigo chií se refería al Tribunal Especial para el Líbano, que deberá juzgar a los asesinos de Hariri, fallecido en un atentado el 14 de febrero del 2005, y que tiene previsto emitir una acusación antes de finales de este año en la que podría implicar a la plana mayor de Hezbollah.

"Se equivocan aquellos que piensan que la Resistencia (eufemismo por Hezbollah) aceptará cualquier acusación contra sus militantes o dirigentes -afirmó Nasrallah-. Se equivocan aquellos que piensan que no nos defenderemos contra cualquier agresión del modo que consideremos conveniente".

Asimismo, denunció que quienes a acusan a integrantes de su grupo del magnicidio y dijo que "son ellos los que mataron a Hariri".

Hezbollah está preparado para otra guerra con Israel, dijo Nasrallah. Refiriéndose a lo que él líder del grupo terrorista denominó como el hábito de Israel de involucrarse donde no es bien recibido, subrayó que su organización libanesa no teme futuros conflictos.

Por otro lado, Nasrallah manifestó su apoyo a la iniciativa sirio-saudí para sacar al país de la crisis.

El 30 de julio pasado, el rey saudí, Abdalá bin Abdelaziz, y el presidente sirio, Bachar al Asad, instaron en Beirut a los libaneses a renunciar a la violencia, fomentar el diálogo y hacer prevalecer el interés de su país.

Existe el temor en el Líbano de que una acusación del tribunal especial contra Hezbollah lleve a la repetición de los graves disturbios desatados en mayo de 2008, principalmente entre las comunidades suní y chií.

Nasrallah consideró que "existe una oportunidad de oro para salvar al Líbano de los proyectos estadounidenses" e instó a los libaneses a escoger entre entregar su país a EEUU o sentarse en una mesa y cooperar con los sirios y saudíes.

El líder de Hezbollah subrayó que los saudíes y los sirios obran de modo serio para sacar al Líbano de la crisis e alegó disparatadamente en que hay un "complot" estadounidense-israelí.

Además, aseguró que se equivocan los que creen que las amenazas israelíes les asustarán y afirmó que están preparados para cualquier guerra.

Siria ha sido un aliado tradicional de Hezbollah y de Irán, mientras que Arabia Saudí era un gran apoyo de Rafic Hariri y es considerado un país moderado, cercano a EEUU.

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