jueves, 7 de abril de 2011

Obama a Peres: Lograr la paz es más importante que nunca


  • Se intensifican los intentos de alcanzar un acuerdo de paz

  • La comunidad internacional presiona a Israel para lograr un "falso" acuerdo de "Paz y Seguridad", sobre la base de la entrega de territorio por parte de Israel a los palestinos

  • Cuando Israel acepte, y entregue territorios, comenzará el juicio de Dios a las naciones (La gran tribulación)

  • El rapto de la iglesia se producirá poco antes o poco después de la firma de este tratado


El presidente de EE.UU., Barack Obama, aseguró que el objetivo de lograr la paz en Oriente Medio es "más importante que nunca", ante la agitación civil en los países árabes para reclamar reformas democráticas.


Obama y el presidente Shimon Peres, sostuvieron un almuerzo de trabajo a puerta cerrada en la Casa Blanca y posteriormente el mandatario estadounidense ofreció una sorpresiva comparecencia en la sala de prensa.


El jefe de la Casa Blanca indicó que en su "conversación exhaustiva" con Peres ambos se mostraron de acuerdo en que la situación actual presenta "un desafío y una oportunidad" ante "los vientos de cambio en el mundo árabe".


Los dos mandatarios coincidieron, según Obama, en la necesidad de aprovechar las oportunidades para lograr un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos. En este sentido, indicó, Peres tiene una serie de "ideas interesantes" para avanzar en el proceso de paz, aunque el presidente estadounidense no dio detalles sobre su contenido. Tan sólo se limitó a indicar que, ante los procesos de transición en países como Egipto o Túnez, es importante "no sólo alentar el desarrollo de la democracia, sino también las oportunidades económicas". De este modo, según Obama, podrán asegurarse de que "la gente joven puede tener ante sí un futuro prometedor".


Los dos líderes abordaron de manera extensa las demandas de cambio que se registran en Oriente Medio, mediante manifestaciones en países como Siria o Yemen o en enfrentamientos que han degenerado en una guerra civil, como en Libia.


Uno de los objetivos de la visita de Peres a Washington era adelantar a Obama las líneas maestras de un nuevo plan de paz que el primer ministro, Biniamin Netanyahu, tiene previsto anunciar para el próximo mayo.


Obama nunca ha mantenido una buena relación personal con Netanyahu, al que ha otorgado una fría acogida en sus visitas a Washington y con quien ha diferido sobre los esfuerzos de EE.UU. para relanzar las negociaciones de paz directas entre israelíes y palestinos.


Las conversaciones directas se retomaron brevemente el 2 de septiembre del año pasado tras fuertes presiones por parte de EE.UU. sobre los palestinos, para quedar interrumpidas apenas semanas después al expirar el 26 de septiembre una moratoria israelí sobre la construcción en los asentamientos de Cisjordania.


En diciembre, el Gobierno de Estados Unidos admitió que no había podido lograr el compromiso israelí para una nueva moratoria, sin la cual los palestinos no aceptaban regresar a la mesa de negociaciones. Precisamente, en vísperas de la reunión entre Peres y Obama las autoridades municipales de Jerusalén aprobaron la construcción de 942 nuevas viviendas en el barrio de Gilo, en Jerusalén Este.


En este sentido, el Gobierno de EE.UU. expresó su "profunda preocupación" por el anuncio por parte de Israel de esa construcción en territorio disputado. "Estamos profundamente preocupados por el anuncio de la aprobación de esas viviendas. Como hemos dicho, consideramos que las partes deben acordar a través de negociaciones directas basadas en la buena fe una solución que cumpla las aspiraciones de ambos" pueblos, señaló el portavoz en funciones del Departamento de Estado, Mark Toner.


La ausencia de un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos "daña a Israel, daña a los palestinos y daña los intereses de EE.UU. y de la comunidad internacional", agregó. El episodio recuerda al anuncio de nuevas construcciones en Jerusalén Este en marzo de 2010, cuando el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, visitaba Israel. Aquel anuncio se vio como una bofetada del Gobierno de Netanyahu a la Administración de Obama, que presionaba para reanudar las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos.

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