miércoles, 7 de mayo de 2014

Investigación: Raíces Israelíes en Chile

Historia de los judíos en América Latina 

La historia de los judíos en América existe desde Cristóbal Colón y su primer viaje trans-Atlántico que tuvo lugar el 3 de agosto de 1492, cuando salió de España y finalmente "descubrió" el Nuevo Mundo. 

La fecha de su partida correspondió con el día en que los Reyes Católicos Isabel de Castilla y Fernando I de Aragón mandaron que los judíos de España se convirtieran al Catolicismo, o que salieran del país, o que fueran condenados a la muerte por la desobediencia a la monarquía. 

Había al menos seis judíos (o judíos crípticos, Marranos, o sinceramente convertidos al catolicismo) que viajaron con Colón en su primer viaje: Rodrigo de Triana; Maestre Bernal, quien trabajó de médico para la expedición; Alonso Calle, tesorero en este primer viaje de Colón al Nuevo Mundo; y Luis De Torres, el intérprete que hablaba hebreo y árabe, que se creían lenguas útiles en el Oriente, su destino original. 

En los siguientes años, judíos o criptojudíos se establecieron en Nueva España y en las colonias portuguesas del Caribe, donde se creían fuera del alcance de la Inquisición. Algunos participaron en la conquista del "Nuevo Mundo", y Bernal Díaz del Castillo describe varias ejecuciones de soldados en las fuerzas dirigidas por Hernán Cortés durante la conquista de México a causa del hecho de que eran judíos. 

No obstante, varias comunidades judías en el Caribe, América Central y Sudamérica prosperaron, especialmente en las regiones bajo dominio holandés e inglés. Para el fin del siglo XVI se habían organizado comunidades judías en Brasil, Surinam, Curasao, Jamaica y Barbados. Adicionalmente, había comunidades menos organizadas en los territorios españoles y portugueses donde, en aquel entonces, existía la Inquisición, como Cuba y México. 

En general estos judíos ocultaban su identidad religiosa de las autoridades. Para mediados del siglo XVII las mayores comunidades de judíos del hemisferio occidental estaban ubicadas en Surinam y Brasil. 

Hoy en día, el conjunto de comunidades judías de América Latina está compuesto por menos de 500.000 individuos, con alrededor de la mitad de ellos concentrándose en Argentina. Hay varias organizaciones que operan entre las comunidades en la región, y la Jewish Culture Fund for Latin America está entre las más visibles de todas. 


Historia de los judíos en Chile 

Los primeros judíos llegaron a Chile con los conquistadores españoles. En la época de la Inquisición, debían ocultar en vida su ascendencia. Diego García de Cáceres, amigo fiel y albacea testamentario del fundador de Santiago, Pedro de Valdivia, fue uno de ellos. Según la propia comunidad judía en Chile, entre los descendientes más prominentes del español están el general José Miguel Carrera y Diego Portales

 En la época colonial, sin embargo, el más destacado personaje de origen judío de Chile fue el médico cirujano Francisco Maldonado de Silva, uno de los primeros directores del Hospital San Juan de Dios. Acusado por sus hermanas -sinceras cristianas- de intentar convertirlas al judaísmo, Maldonado se declaró abiertamente judío, lo que le valió la condena a ser quemado vivo en 1639. 

Pero es a partir de 1840 -la Inquisición ya había sido abolida en Chile tras la declaración de Independencia- cuando comienza la 'verdadera' inmigración. En Valparaíso se instalan los primeros judíos europeos, en especial franceses y alemanes. De ellos, destaca Manuel de Lima y Sola, un sefardita trashumante que se transformó en uno de los socios fundadores del pionero Cuerpo de Bomberos de Valparaíso en 1851 y en el fundador de la masonería chilena al crear la primera logia francmasónica, la "Unión Fraternal", dos años después. 

De allí en adelante, la presencia de los descendientes de Israel se expande por Santiago, Tal Tal (profesores y mineros, destaca la familia Ledezma), Valdivia, Puerto Montt, Temuco, La Unión (donde dos hermanos fundan la primera botica y el Club Alemán) e incluso Atacama, adonde llegan atraídos por el negocio de las minas y el comercio. 

A fines del siglo XIX, una nueva generación de judíos que huyen de las políticas antisemitas de la Rusia zarista se instala en Santiago y el sur del país. En 1903 se abre en la capital "La Casa Rusa", uno de los primeros y más famosos negocios de estos nuevos inmigrantes. En la Araucanía, con la sucesión de terrenos ganados en la ocupación de La Araucanía, 500 familias judías llegaron junto a otro grupo de alemanes y suizo-alemanes a fundar y colonizar la localidad de Contulmo en Temuco. Estos judeoalemanes llegados durante 1885-1890 no se consideraban israelíes en diáspora, sino solo alemanes, sin problemas de religiones ni etnias convivieron pacíficamente con los demás colonos de Contulmo (alemanes y suizo-alemanes). 

También en la Araucanía se desarrollaría otra inmigración no colonizadora, sino espontánea de judíos sefarditas de Macedonia precisamente de la ciudad de Monastir (actual Bitola). Esto comienza con la llegada de un sastre a la ciudad de Temuco llamado Alberto Levy y otros, como Francisco Van de Wynwaard, Teodoro Rosenberg, Walter Bauer entre muchos otros. Él sería quien llevaría noticias a sus conocidos de Monastir de esta Nueva Ciudad fundada hacía pocos años, la cual prometía ser un polo de desarrollo. 

A comienzos de los 1900 los Balcanes se encontraban en plena guerra, y Monastir estaba en medio de los conflictos, lo cual hace que la inmigración crezca: un censo realizado en 1907 indica que había 14 familias judías en Temuco, ya en 1920 había 300 familias (contando solo los sefarditas de Monastir), quienes serían los pilares fundamentales de la comunidad sefardita en Chile. Tan importante es Temuco en la migración judía de Monastir que fue uno de los principales destinos de emigración junto a EE. UU. e Israel en el siglo XX.

Además de los sefarditas se contabilizaban en Temuco 900 judíos de origen polaco, ruso y ucraniano. También fue la primera ciudad chilena en tener una sinagoga y un club israelí; por este motivo se cita a Temuco como una de las principales ciudades de Chile receptora de inmigrantes judíos. 

A partir de 1933 y hasta 1939, un nuevo grupo llega huyendo de las persecuciones impuestas por el régimen nazi en Alemania, Austria y Checoslovaquia. Al final de la II Guerra Mundial llega otro grupo, ahora reducido, de sobrevivientes de los campos de concentración liberados por las tropas aliadas. 

La Nobleza Europea que logro emigrar de los Nazis se destacó en ayudar a muchos de los judíos de los países de influencia Germana en esto se destacó en toda américa latina la familia real Karl Graf von Luxburg Furst zu Carolath-Beuthen und Prinz von Schoenaich-Carolath / Karl Ludwig Conde de Luxburg Príncipe de Carolath-Beuthen y Príncipe de Schoenaich-Carolath. 

Los inmigrantes de los años 1930 eran en su mayoría profesionales, quienes pudieron seguir desempeñándose en su campo de especialización. La inmigración judía se detendría hacia el año 1945, aunque hasta la fecha siguen llegando israelíes al país especialmente en la Provincia de Aisén. 

La comunidad actualmente es la tercera de Latinoamérica con 75,000 mil miembros, y duodécima del mundo. Incluye Premios Nacionales, empresarios, artistas, abogados, políticos. Miles son los descendientes de origen hebreo que han destacado en Chile. 

Aquí algunos de ellos: Claudio Grossmann (Abogado), Marcos Libedinsky, Roberto Zahler, Nicolás Massú Fried, Sebastián Rozental, Daniel Schweitzer (Primer ministro judío en Chile), Sergio Melnick, José Weinstein (Subsecretario de Educación y ministro de Cultura en la era Lagos), Clarisa Hardy (ex ministra de Mideplan), Eduardo Bitrán (fue asesor del Ministerio de Hacienda), Karen Poniachik (ex Ministra de Minería y Energía), Mario Kreutzberger, Patricia Politzer, Ricardo Israel, Mauricio Israel, Jacobo Schaulsohn, Ángel Faivovich, Isaac Givovich, Bastián Bodenhöfer, Aline Kuppenheim, Jorge Schaulsohn, Lily Pérez, Anita Klesky, Jael Unger, Paula Sharim, Shlomit Baytelman, Leonardo Farkas, Julio Dittborn, Julián Elfenbein, Kristel Köbrich, Alex Zizis, Frank Sauerbaum, Katty Kowaleczko, Tomás Hirsch (ex Presidente del Partido Humanista de Chile), Volodia Teitelboim (literato y ex Secretario General del Partido Comunista Chileno), etc. 

Actualmente la comunidad tiene dos colegios en Santiago, uno en Viña del Mar y otro en Temuco, un policlínico público en Nataniel (barrio en el que vivieron los inmigrantes en sus inicios); dos hogares de ancianos (uno en Ñuñoa, otro en el tradicional barrio judío de mediados del siglo pasado, y otro en Vitacura), dos estadios israelíes (en Santiago y Viña del Mar), la bomba de Bomberos Israel en Ñuñoa, varios centros israelíes a lo largo del país y cementerios.

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