jueves, 16 de marzo de 2017

EE UU reanuda la mediación entre israelíes y palestinos tres años después del fracaso del diálogo

Tres años después del último fracaso de las negociaciones entre israelíes y palestinos apadrinadas por Estados Unidos, en abril de 2014, la nueva Administración republicana en Washington intenta un reabrir el proceso de mediación. Jason Greenblatt, el asesor especial del presidente Donald Trump para negociaciones internacionales, tiene previsto reunirse este lunes en Jerusalén con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y mañana lo hará con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, en Ramala, para conocer sus respectivas posiciones. Tras haber conversado por teléfono el pasado viernes con el rais palestino, a quien invitó a visitarle, Trump parece haber dado un giro para tratar, como todos sus predecesores en la Casa Blanca durante el último medio siglo, poner su sello a una paz duradera en Oriente Próximo.
Fuentes del Gobierno hebreo citadas por la prensa israelí aseguran que EE UU pretende establecer un comité de coordinación conjunto para controlar la expansión de los asentamientos. Después del anuncio de la construcción de más de 5.000 viviendas en colonias judías de Jerusalén Este y de Cisjordania,territorios palestinos ocupados desde 1967 por el Ejército de Israel, en las primeras semanas de su mandato, Trump ha reclamado contención al Estado hebreo. Netanyahu ha pedido a los sectores de más radicales de su coalición que no presenten mañana en la Knesset (Parlamento), en plena visita del enviado norteamericano, un proyecto de ley para anexionar a Jerusalén el asentamiento cisjordano de Maale Adumin (40.000 habitantes), que puede comprometer la continuidad territorial de un futuro Estado palestino.
Greenblatt, un abogado judío experto en el sector inmobiliario que lleva dos décadas trabajando para el magnate republicano, viaja acompañado por Yael Lempert, responsable de Oriente Próximo en el Consejo de Seguridad Nacional en la Administración del demócrata Barack Obama, tras haber sido ratificado en su puesto. Previsiblemente tratará con Abbas sobre la cumbre de la Liga Árabe prevista para este mes en Amán, en la que se baraja que Arabia Saudí y Egipto den un espaldarazo a la propuesta de mediación regional defendida por Trump. La iniciativa de paz árabe presentada por los saudíes en 2002 implica el reconocimiento de Israel a cambio de la creación de un Estado palestino en las fronteras anteriores a 1967 y con capital en Jerusalén Este.
Altos cargos israelíes citados por el diario Maariv apuntaron a que el enviado norteamericano intentará durante su visita evaluar la viabilidad de la celebración de una futura cumbre a tres bandas entre Trump, Netanyahu y Abbas. Las mismas fuentes precisaron que la actual Administración no va a presionar a Israel sobre la agenda de la negociación.
Durante el reciente encuentro que mantuvo en Washington con el primer ministro israelí, el presidente republicano dijo no favorecer forzosamente la solución de los de Estados, y que se limitaría a respaldar el acuerdo que alcanzaran ambas partes. Greenblatt, al igual que los principales miembros del Gabinete estadounidense, se ha pronunciado en el pasado a favor de la doctrina de los dos Estados como mejor solución para el conflicto israelo-palestino.
Tras la conversación telefónica con Abbas, la Casa Blanca hizo público un comunicado en el que destacaba que “la paz entre israelíes y palestinos es posible y que ya ha llegado la hora de alcanzar un acuerdo”, negociado directamente entre las partes y no impuesto desde el exterior, que servirá además para aportar además cambios positivos en la región y en el resto del mundo.

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